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Con el objetivo de formar profesionales aptos para responder a los requerimientos del desarrollo del país y que además cuenten con un perfil acorde con las circunstancias políticas, económicas y sociales que exigía el modelo de desarrollo económico en la década de los 70’s, el 9 de agosto de 1971, se creó el Instituto Tecnológico Equinoccial UTE, mediante resolución legalmente reconocida por el Presidente, Dr. José María Velasco Ibarra; dentro de su oferta académica no tradicional, incluía carreras intermedias de carácter técnico y tecnológico.

En el año de 1980, el Instituto Tecnológico Equinoccial crea la extensión de Santo Domingo de los Tsáchilas para satisfacer las demandas de formación técnica de este importante sector.

Como consecuencia de la expedición de la Ley de Universidades y Escuelas Politécnicas del 14 de mayo de 1982, mediante la cual se norma y regula la existencia y funcionamiento de las Universidades y Escuelas Politécnicas, en 1986 se crea la Universidad Tecnológica Equinoccial.

El 31 de mayo de 1999, se instituyó la extensión de la Universidad Tecnológica Equinoccial en la Península de Santa Elena brindando así la posibilidad de obtener un título de nivel superior a los jóvenes de esta Provincia.

Desde sus inicios, la UTE cubre las necesidades de formación de profesionales con una educación científica y tecnológica de nivel superior basados en una instrucción socio-humanística.

Actualmente contamos con 6 Facultades de: Arquitectura y Urbanismo, Ciencias de la Ingeniería e Industrias, Hospitalidad y Servicios, Ciencias Administrativas, Comunicación, Artes y Humanidades y Ciencias de la Salud “Eugenio Espejo”, ofreciendo más de 25 carreras de pregrado.

Durante este tiempo, la Universidad Tecnológica Equinoccial se ha convertido en un referente en el Ecuador, caminando con paso firme por el sendero de la investigación científica y la innovación, siempre comprometida con la calidad educativa del país, con la formación continua de sus docentes y la acreditación de sus programas académicos.

Sus estudiantes, profesores investigadores, trabajadores administrativos y de servicio dan vida a la UTE.

La reconocida calidad de sus estudios, el desarrollo de importantes líneas de investigación, su arquitectura histórica y moderna, sus relaciones internacionales y su completa adaptación a las demandas del mercado actual de trabajo la sitúan a la vanguardia de las mejores universidades.

Con la nueva UTE, trasciende donde nadie ha llegado.