UTE IMPULSA REFLEXIÓN ACADÉMICA SOBRE MUJERES Y CRIMEN ORGANIZADO EN ECUADOR
- 20 May | 26
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La Universidad UTE desarrolló el conversatorio “Mujeres en el crimen organizado: poder, vulnerabilidades, estéticas y resistencias”. El espacio académico, organizado por el Observatorio de Género de la Institución, analizó los impactos diferenciados del crimen organizado sobre las mujeres en Ecuador.
El panel contó con las intervenciones de Carla Álvarez, María Fernanda Revelo y Valeria Romero, académicas especializadas en género y seguridad. También participaron Heidy Mieles y Dayana Tipán, defensoras de derechos humanos de la organización Mujeres de Frente.
Las expositoras coincidieron en que el género es una dimensión estructural del crimen organizado. El panel evidenció la necesidad de superar miradas simplificadas que reducen a las mujeres a categorías binarias de “víctimas” o “victimarias”.
Mujeres y poder: participación condicionada y desigualdad estructural
Un eje central del debate fue la participación de las mujeres dentro de estructuras criminales. Las expositoras señalaron que muchas mujeres ingresan a economías criminales en contextos de empobrecimiento, exclusión, violencia y dependencia económica. El panel propuso analizar su actuación desde la noción de “agencia condicionada”: decisiones tomadas dentro de estructuras de subordinación y desigualdad.
Entre las principales modalidades de inserción identificadas se mencionaron:
- participación a través de vínculos afectivos o familiares;
- incorporación por necesidades económicas;
- funciones logísticas, como transporte de sustancias ilícitas;
- actividades financieras vinculadas al testaferrismo;
- explotación mediante trata de personas;
- sostenimiento económico y emocional de hombres privados de libertad.
También señalaron que las economías criminales dependen del trabajo de cuidado de las mujeres. Estas tareas permanecen invisibilizadas incluso en los análisis sobre seguridad y criminalidad.
Vulnerabilidades diferenciadas: violencia, miedo y reducción de ciudadanía
El crimen organizado no solo produce violencia directa, sino que administra el miedo y transforma las dinámicas comunitarias y territoriales. Las panelistas advirtieron que el aumento de homicidios tiene correlación con el incremento de femicidios. Las poblaciones más expuestas son niñas y adolescentes, mujeres en movilidad humana y mujeres en territorios bajo control criminal.
El panel subrayó que la ausencia de denuncias responde a estrategias de supervivencia, frente a represalias, no a pasividad. Esta situación debilita el acceso efectivo a derechos y reduce las posibilidades reales de ciudadanía.
Como respuesta, las expositoras propusieron:
- políticas de seguridad con enfoque de género;
- prevención comunitaria en territorios;
- protección efectiva para denunciantes y víctimas;
- investigaciones con perspectiva de género;
- fortalecimiento del tejido social y comunitario.
Estéticas y narcocultura: representación, consumo y banalización
Las expositoras analizaron cómo redes sociales y contenidos digitales reproducen imaginarios de lujo, ostentación e hipersexualización femenina. El panel advirtió que estos contenidos banalizan la violencia y normalizan las economías criminales.
Se identificaron tres representaciones recurrentes:
- la mujer objeto, definida por su cuerpo y apariencia estética;
- la mujer criminal, representada mediante atributos tradicionalmente masculinizados;
- la mujer-santa, especialmente encarnada en las figuras maternas de líderes criminales.
Frente a ello, se planteó la necesidad de fortalecer capacidades de análisis crítico y alfabetización mediática, especialmente entre jóvenes y usuarios frecuentes de plataformas digitales.
Resistencias y análisis estructural
Las panelistas plantearon ampliar el análisis más allá de las poblaciones criminalizadas públicamente. Señalaron que las dinámicas criminales no podrían sostenerse sin vínculos con estructuras estatales, redes de corrupción y sectores económicos que facilitan rutas, financiamiento o protección institucional.
El encuentro reafirmó la necesidad de construir respuestas que articulen seguridad, derechos humanos, justicia social y perspectiva de género.



De izquierda a derecha: José Luis Guerra Mayorga, abogado y Oficial de Protección a la Infancia en UNICEF Ecuador; Ángela León Cáceres, de Women 4 Global Fund; Fernando Cornejo, Director de Posgrados de la Universidad UTE; María de Lourdes Miranda, Coordinadora de la Maestría en Derechos Humanos, Interculturalidad y Género de la UTE; Mayra Soria Escobar, Fiscal Provincial de Pichincha (e); y, Patricia Alvear Peña, Decana de la Facultad de Derecho, Ciencias Administrativas y Sociales.
Patio de la Virgen, Sede Matriz UTE.
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