La presencia de mujeres en los espacios de decisión pública no se explica solo por cifras de paridad. También requiere analizar las condiciones en las que acceden, permanecen y ejercen cargos directivos. Esta fue una de las reflexiones planteadas durante la presentación del libro Mujeres en la dirección pública: gobernanza, igualdad y valor público.

El encuentro se realizó este 26 de agosto de 2026 en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN). Participaron Irma Jara, autora de la obra; María Fernanda Narváez, directora del Observatorio de Género de la Universidad UTE; y la especialista en gobiernos locales Daniela Chacón.

La publicación reúne análisis y propuestas sobre igualdad, gobernanza e integridad desde una perspectiva ecuatoriana y latinoamericana. Su contenido examina las condiciones institucionales, culturales y organizacionales que inciden en el acceso de las mujeres a puestos de alta dirección pública y en su permanencia.

La Directora del Observatorio de Género de la UTE abordó las barreras que enfrentan las mujeres en estos espacios. Narváez explicó que una de ellas aparece cuando las mujeres deben demostrar más que los hombres para que su competencia sea reconocida.

La directora también señaló diferencias en la valoración del liderazgo. Mientras la firmeza puede interpretarse como liderazgo en un hombre, en una mujer puede recibir una valoración distinta. A esto se suman las responsabilidades de cuidado que condicionan su disponibilidad y la exposición a determinadas formas de violencia.

Además, enfatizó que, si bien las mujeres han alcanzado direcciones públicas, su carga de trabajo ha aumentado pues el incursionar en la vida pública no ha implicado la disminución de las labores de cuidado en la vida privada.

Mujeres en la dirección pública: gobernanza, igualdad y valor público incorpora una perspectiva interseccional para analizar cómo distintas condiciones como la etnia, la nacionalidad y la situación socioeconómica, pueden generar barreras adicionales.

El conversatorio concluyó que las políticas de cuotas y las acciones afirmativas siguen siendo necesarias. También se planteó establecer medidas para dar seguimiento a las trayectorias de los cargos directivos, con datos desagregados por sexo. Es necesario transformar los espacios y las condiciones de participación para garantizar entornos inclusivos desde una perspectiva de género e interseccionalidad.

La participación de la Universidad UTE en este espacio se articula con el trabajo del Observatorio de Género para analizar las desigualdades de género y aportar al debate público desde la academia.

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