¿Cómo se diseña el futuro? Esa es la pregunta que guía la exposición SIGNÚ 2026: En Prospectiva, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad UTE. Cada obra invita a reflexionar sobre el mundo que habitamos y sobre las decisiones que hoy comienzan a construir el mañana.

Las obras captaron la atención de autoridades, estudiantes y visitantes por su propuesta estética y por la forma en que articulan arte, arquitectura, diseño y tecnologías emergentes para reflexionar sobre los desafíos del presente y las posibilidades del futuro.

Al ingresar al Auditorio Ángel Polibio Chaves, el recorrido comienza desde el origen de la vida. La obra Doble circular de cordón, de Carolina Acosta, presenta una placenta elaborada en resina y fibra de vidrio conectada a un cordón umbilical fragmentado.

Frente a ella se encuentra Teresa y la tierra, de Carolina Zambrano. En este retrato, Teresa Aguisanca, con el rostro surcado por las huellas del tiempo, posa junto a flores, frutas y hortalizas cultivadas en su huerta. La obra reivindica el cultivo de la tierra como un acto de soberanía, memoria y resiliencia, y recuerda que todo futuro también se construye desde la identidad y la ancestralidad.

En Bosque encantado, Pamela Pinto crea un universo tridimensional donde cuerpos híbridos conviven con mariposas, medusas y serpientes. A pocos metros, La caminata del rayo, de Santiago Bayas, plasma un modelado digital con la fuerza de un fenómeno natural.

Las piezas audiovisuales Autorretrato y Momento decisivo, de Juan Manuel Ortiz, proponen una reflexión sobre la manera en que los entornos digitales transforman la percepción, la identidad y la experiencia humana.

Estas obras dialogan con el proceso académico que dio origen a SIGNÚ 2026. Entre el 29 de junio y el 3 de julio, el encuentro reunió conferencias internacionales, workshops, recorridos patrimoniales y procesos de investigación-creación, donde estudiantes y docentes exploraron los futuros situados, las ciudades en transformación, las relaciones entre las personas y la tecnología, las ecologías emergentes y el trabajo del futuro.

Como resultado de este proceso, estudiantes de Arquitectura y Diseño Gráfico de la Universidad UTE, desarrollaron una serie de obras que hoy integran la exposición. Propuestas como Quito en transformación, Impulso y SIGNÚ reflejan los aprendizajes surgidos en los talleres y trasladan al espacio expositivo las reflexiones construidas durante el encuentro.

El recorrido continúa con una instalación inmersiva que integra una proyección de mapping, desarrollada durante el workshop por estudiantes de quinto y sexto semestre de Diseño Gráfico y de sexto semestre de Arquitectura, con una escultura de formas orgánicas realizada en plumón y nylon por estudiantes de primero a tercer semestre de Diseño Gráfico, en colaboración con la artista Carolina Acosta.

La obra explora la tensión entre el avance tecnológico y la experiencia humana a partir de la idea de que el cuerpo es un territorio donde se inscriben la memoria, las emociones y las huellas de la vida cotidiana. La escultura, inspirada en la morfología de las vísceras y los tejidos internos, adquiere una dimensión cambiante gracias a las proyecciones de mapping, que transforman su superficie en un organismo vivo y en constante mutación.

Al recorrer el espacio, el público es invitado a reflexionar sobre cómo los avances tecnológicos impulsan el progreso, pero también transforman la manera en que sentimos, habitamos el cuerpo y nos relacionamos con el entorno. La obra plantea una pregunta abierta: ¿qué huellas deja el desarrollo tecnológico en nuestra experiencia emocional y corporal?

En el Teatro de los Objetos, dirigido por Yukas Cortez, estudiantes transformaron recuerdos familiares y objetos cotidianos en una constelación colectiva. Una radio antigua, una cámara fotográfica, una lámpara, una máscara de arcilla y otros elementos cargados de memoria adquirieron nuevos significados para demostrar que las historias personales también construyen patrimonio, identidad y conocimiento.

Daniele Rocchio, Rector de la Universidad UTE, destacó que la prospectiva exige asumir una responsabilidad compartida frente a los cambios del mundo actual. “La prospectiva no es una adivinación, sino una responsabilidad”, afirmó. Además, señaló que la universidad debe convertirse en un espacio donde estudiantes y docentes coproduzcan conocimiento, lo cuestionen y lo transformen en propuestas capaces de responder a los desafíos sociales con creatividad y pensamiento crítico.

Gloria Quattrone, Subdecana de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, señaló que SIGNÚ propone pensar el futuro como una proyección que comienza en el presente, invitando a estudiantes y docentes a asumir una postura consciente frente a la tecnología y a comprender el diseño como una herramienta para imaginar y construir futuros posibles.

La Universidad UTE invita a la comunidad universitaria y a la ciudadanía a recorrer SIGNÚ 2026: En Prospectiva, una exposición abierta hasta el 31 de julio de 2026.

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