UTE DESARROLLA EL CAPIBOT, ALTERNATIVA PARA TRATAR EL AUTISMO
- 15 Sep | 26
- contenidos_comunicacion
- 0
Cuando los jóvenes estudiantes Josué Espín y Mateo Fabara, de la carrera de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad UTE, tuvieron la idea de crear un robot que sea capaz de desarrollar terapias para niños con autismo, lo hicieron casi como un juego y una prisa por cumplir con su compromiso académico de fin de semestre.
Mateo propuso crear un animalito capaz de interactuar con niños autistas porque en sus vacaciones pasadas observó en un parque una escena que lo enterneció y lo impactó: la relación espontánea de un pequeño que iba tomado de la mano de su madre y que, sin ningún temor ni prejuicio, se acercó a un perro y estableció una interacción de ternura y alegría.
Meses después, gracias a un trabajo diario, dedicado y arduo, y con el apoyo y la guía de sus docentes, en especial de Wilson Pavón, Josué y Mateo se han convertido en dos inventores cuyo producto, el Capibot, se va posicionando como una alternativa que despierta interés no solo en el Ecuador, sino en el mundo.
El tema ha concitado tanta expectativa que fue una de los proyectos estrella presentados la semana pasada en el IEEE Smart World Congress 2026, realizado en la Università della Calabria, en Italia.
Capibot nace de la necesidad de encontrar nuevas formas de facilitar los primeros momentos de interacción con niños para quienes la comunicación verbal puede representar un desafío. Por ello, el proyecto propone un robot de peluche amigable y sencillo, que permite presentar diferentes estímulos visuales y registrar las respuestas del niño durante las sesiones.
Uno de los principales objetivos del proyecto es permitir que estas respuestas puedan ser observadas a lo largo del tiempo. La información recopilada puede ayudar a los profesionales de la salud a identificar cambios o patrones que posteriormente puedan ser considerados dentro de sus procesos de evaluación y acompañamiento.
Capibot no busca realizar diagnósticos ni reemplazar a médicos, psicólogos o terapeutas. Su propósito es brindar una herramienta de apoyo que facilite la interacción y proporcione información adicional para el trabajo de los profesionales.
Hasta el congreso en Italia fueron Josué y Mateo, acompañados por el profesor Pavón, a presentar su iniciativa, que combina robótica asistiva con el Internet de las Cosas.
Los cientos de asistentes de todo el mundo aplaudieron con enorme entusiasmo la propuesta del Capibot, aparentemente un sencillo muñeco de peluche que imita las características físicas del capibara, capaz de medir las reacciones y emociones de los niños con Trastorno del Espectro Autista frente a los colores, las rutinas diarias y los animales.
Se trata de una propuesta tecnológica al servicio de las personas para aportar la interacción terapéutica de los niños que padecen de dicho trastorno.
Este proyecto refleja una línea de trabajo en la que la innovación responde a necesidades reales y busca generar un impacto positivo en el bienestar y la calidad de vida. Además, su costo es bajo y, cuando sea posible comercializarlo, será bastante accesible: en otros países se usan robots para las terapias del trastorno, pero tienen un precio de 1.000 dólares promedio, a diferencia del Capibot, cuyo costo de producción llega apenas a los 50 dólares.
El Capibot, con estas características, puede llegar a ser una de las innovaciones médicas y tecnológicas más importantes para el tratamiento del Trastorno del Espectro Autista. Se trata de un aporte esencial de carácter no solo curativo, sino social.
En el congreso realizado en Italia, la delegación de la Universidad UTE participó, además, en conferencias magistrales, sesiones técnicas y espacios de intercambio académico vinculados con inteligencia artificial, Internet de las Cosas, robótica, computación distribuida, sistemas inteligentes y tecnologías emergentes.
Mateo Fabara y Josué Espín representaron a la UTE y al Ecuador con estándares de alta calidad. Su participación incluyó actividades académicas, la presentación y socialización de trabajos de investigación y el intercambio directo con investigadores y estudiantes de distintas instituciones.
No solo recibieron el aplauso de los asistentes, sino también importantes aportes de expertos para que el proyecto del Capibot vaya siendo cada vez mejor.
La experiencia también permitió a los estudiantes conocer nuevas líneas de investigación, fortalecer sus competencias profesionales y acercarse a la dinámica de un congreso científico de alcance internacional.
Además, establecieron contactos con representantes de universidades de Italia, Francia, España, Estados Unidos, Canadá, México, Costa Rica, Polonia, China y Japón, lo que abrió nuevas posibilidades para el intercambio académico y la colaboración científica.
El IEEE Smart World Congress constituye uno de los espacios internacionales de referencia para la investigación y el desarrollo de tecnologías inteligentes.
La participación de la UTE en este congreso fortalece la proyección internacional de su investigación, acerca a sus estudiantes a redes académicas globales y evidencia el potencial de proyectos que combinan conocimiento, tecnología e impacto social.


*****

