UTE FUE SEDE DEL CRECS 2026, EL 17.º CONGRESO INTERNACIONAL DE REVISTAS CIENTÍFICAS
- 28 Sep | 26
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Con el eje central de aportar al fortalecimiento de la comunidad científica internacional, entre el 23 y el 25 de septiembre se realizó en la UTE, en Quito, el 17.º Congreso Internacional de Revistas Científicas (CRECS), con unos 300 participantes entre conferencistas, bibliotecarios, investigadores, editores y docentes de universidades de diez países, incluido Ecuador.
El CRECS se desarrolló con base en una serie de seminarios, cursos, talleres, sesiones y conversatorios en los que se debatió sobre la calidad de las revistas científicas y su futuro, en la perspectiva de que las investigaciones que se publican contribuyan a una mejor sociedad. Los asistentes vivieron tres intensas jornadas en las que se tendieron puentes de colaboración y se generaron ideas para mejorar juntos, afrontar el reto de comunicar y trabajar en unión de objetivos y metas.
En las jornadas también se habló de que el hecho de ser una academia joven no excluye la necesidad de esforzarse para hacer revistas de alta calidad y publicaciones que se apropien y divulguen de los temas que no solo interesen a la comunidad científica universitaria, sino a la sociedad en su conjunto.
El martes 22, como preámbulo del congreso de CRECS, se realizó el cuarto encuentro de la Red de Editores y Revistas Científicas (RERCIE) bajo el lema “revistas que conectan, ciencia que trasciende”.
Juan Cárdenas Tapia, Rector de la Universidad Politécnica Salesiana y presidente de la Red, recordó con orgullo que esta cuenta con 996 miembros, 468 editores y 244 revistas científicas. Ángel Torres, Editor General de revistas y también miembro de la Salesiana, dijo que la presencia en la UTE de delegados de tantas universidades del país e Iberoamérica hace que “nos sintamos en casa”.
Los organizadores del Congreso decidieron realizar la inauguración el jueves 24 con la presencia de las más altas autoridades de universidades internacionales y de la UTE. Esta ceremonia, llena de emotividad, antecedió a la conferencia magistral del famoso científico e investigador español Félix de Moya.
“Bienvenidos a Quito”, proclamó el Canciller de la UTE, Ricardo Hidalgo Ottolenghi, en su cálido discurso donde invitó a los miembros del CRECS y de la RERCIE a realizar, cada vez con mayor rigor y alcance, “revistas científicas con visión científica”. También convocó a la comunidad universitaria que produce las publicaciones a una creciente profesionalización y a permanente intercambio de experiencias, ideas y maneras de hacer mejor las cosas.
Aplaudió la rotación del debate y la profundización de la tradición asociativa, al tiempo que recalcó que, para la UTE, “hospedar a CRECS tiene un altísimo valor institucional”.
Recordó que la horizontalidad no se improvisa y que la filosofía de la UTE es formar, investigar y poner el conocimiento al servicio de la sociedad. Pidió, también, que, con criterios más firmes y útiles, el trabajo de investigar y publicar esté a la altura de la responsabilidad académica.
El español Rafael Repiso, Director del Comité Científico de CRECS, quien entregó una placa de reconocimiento al Canciller de la UTE por la “maravillosa acogida de la Universidad a este evento”, dijo que las revistas son el primer puente de un vínculo que viene de una tradición y que camina hacia el futuro.
Recordó que las revistas y las universidades no pueden, de ningún modo, caer en malas prácticas, para lo cual es necesario desarrollar, cada vez más, el sentido crítico y autocrítico. “Se trata de trascender la temporalidad y de cumplir los imperativos éticos”, afirmó, porque “tenemos un compromiso con la dimensión del mundo, que nuestras revistas pretender abarcar”.
La ceremonia se cerró con la conferencia magistral del reconocido investigador español Félix de Moya.
El creador y director de SCImago, con una trayectoria de 40 años en el estudio de la métrica, la ciencia y la tecnología, planteó la evaluación de la vulnerabilidad y el riesgo en la ciencia y propuso la creación de un marco metodológico forense para detectar anomalías, malas prácticas y fraude académico.
De Moya fue rotundo en su crítica a los editores de revistas científicas que no son capaces de admitir que cometen errores y se niegan luego a rectificar. En tono irónico, dijo que esto significaría que hacen un trabajo perfecto, cuando la realidad demuestra la contrario.
En el CRECS también se debatió con expectativa sobre el uso y los efectos de inteligencia artificial (IA) en la investigación científica.
El Canciller de la UTE precisó que “la ciencia abierta dejó de ser un anuncio. La IA interviene en el manuscrito, en la revisión y, a veces, también en el fraude”.
“Hay que usarla con cuidado, de manera crítica, y no dejar que reemplace nuestro juicio en las decisiones que tomamos”, dijo el experto mexicano Juan Machín.
Los asistentes mencionaron también que el futuro del uso de la IA es incierto y comentaron que las editoriales comerciales la prohíben, que hay malas prácticas que la convierten en “coautora” y que deja huellas como el exceso de adjetivos y gerundios.
Lo que urge, dijeron tanto ponentes como el público, es reglamentar el uso de la IA, sobre todo en publicaciones científicas.
El CRECS se cerró el viernes 25 con una red internacional fortalecida y con la promesa de todos de trabajar juntos para producir, cada día con más responsabilidad, revistas de gran calidad.



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