El Observatorio de Género de la Universidad UTE participó en el evento Justicia en la Balanza, un espacio de diálogo y reflexión sobre los desafíos actuales para la protección de los derechos humanos y la garantía de los derechos de las mujeres.

El encuentro fue organizado por el Observatorio de Derechos y Justicia (ODJ), Libera, JUSFEM, la Asociación de Jueces para la Justicia y Democracia (JUSDEM) y la Asociación Peruana de Mujeres Juezas. Reunió a especialistas provenientes de la academia y de organizaciones de la sociedad civil.

María Fernanda Narváez, directora del Observatorio de Género de la Universidad UTE, expuso su ponencia “Democracia sustantiva, sistema de protección de derechos humanos y dignidad reproductiva”.

Durante su exposición, la directora del Observatorio de Género planteó que la democracia no puede comprenderse únicamente a partir de la celebración de elecciones y la participación política. También requiere instituciones independientes y capaces de establecer límites al poder y garantizar efectivamente los derechos humanos.

Desde esta perspectiva, advirtió que el debilitamiento de los sistemas nacionales e internacionales de protección de derechos humanos puede tener consecuencias especialmente graves para los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, niñas y adolescentes. La efectividad de estos derechos no depende únicamente de su reconocimiento en normas o sentencias, sino también de la existencia de instituciones capaces de hacerlos realidad.

La intervención abordó distintos precedentes nacionales e internacionales que permiten observar esta relación. Entre ellos constan Artavia Murillo vs. Costa Rica, K.L. vs. Perú, Camila vs. Perú, I.V. vs. Bolivia, Norma vs. Ecuador y Paola Guzmán Albarracín vs. Ecuador, así como jurisprudencia de la Corte Constitucional ecuatoriana sobre aborto por violación, consentimiento informado y violencia obstétrica.

A partir de estos casos, se destacó que la dignidad reproductiva implica reconocer a las personas como sujetos capaces de adoptar decisiones fundamentales sobre su cuerpo, sexualidad, reproducción y proyecto de vida, libres de violencia, coerción, discriminación y estereotipos.

En consecuencia, protegerla supone garantizar tanto la decisión de ser madre como la de no serlo, el acceso a información adecuada, el consentimiento libre e informado y una atención digna durante el embarazo y el parto.

La exposición también puso énfasis en el papel de la academia frente a posibles retrocesos en materia de derechos humanos. Las universidades, señaló, no solo tienen la responsabilidad de enseñar los estándares desarrollados por los sistemas nacionales e internacionales de protección. También deben investigar su implementación, producir evidencia y observar si las decisiones de las altas cortes y de los organismos internacionales transforman efectivamente las prácticas institucionales y judiciales.

En este contexto, se resaltó el aporte del Observatorio JUSFEM como una herramienta de datos abiertos que facilita el acceso a información sobre derechos sexuales y reproductivos y a los estándares desarrollados por los sistemas nacionales e internacionales de protección. Democratizar el acceso a esta información contribuye no solo a la investigación científica, sino también a acercar los estándares de derechos humanos a estudiantes, organizaciones sociales, litigantes y operadores de justicia.

El conversatorio contó además con la participación de Virginia Gómez de la Torre, directora de la Fundación Desafío, y María Dolores Miño, directora del Observatorio de Derechos y Justicia (ODJ), quienes aportaron al debate desde sus respectivas experiencias en los ámbitos médico y de justicia. La moderación estuvo a cargo de Paulina Ponce, de la organización Libera.

La participación en este espacio permitió generar un diálogo entre academia y sociedad civil sobre un desafío central para las democracias contemporáneas: la distancia que puede existir entre el reconocimiento formal de los derechos y las posibilidades reales de ejercerlos.

Como reflexión central, la intervención planteó una pregunta que atravesó el debate: ¿podemos hablar de una democracia sustantiva cuando una persona puede decidir quién gobierna, pero no puede decidir libremente sobre su propio cuerpo y su proyecto de vida?

La respuesta exige mirar más allá de las normas. Defender la independencia judicial, la justicia constitucional y los sistemas de protección significa, en última instancia, proteger los espacios a los que las personas pueden acudir cuando el poder político, judicial, médico, educativo o social desconoce su dignidad.

La participación de la Universidad UTE se produjo en el contexto del 28 de septiembre, fecha en la que se conmemora el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, una jornada promovida internacionalmente para visibilizar los debates sobre derechos sexuales y reproductivos y el acceso a servicios de salud reproductiva.